En los últimos años, México ha experimentado una política de recuperación del poder adquisitivo sin precedentes. Para el ejercicio fiscal 2026, el salario mínimo se ha consolidado como un eje central de la política económica. Sin embargo, surge una interrogante crítica: ¿Es el incremento al salario mínimo una herramienta suficiente para erradicar la brecha salarial de género, o simplemente eleva el piso sin corregir la estructura?

Más allá del Artículo 123 Constitucional

La igualdad remunerativa no es solo un principio ético, sino un mandato legal robustecido. La reciente reforma a la Ley Federal del Trabajo (LFT) busca armonizar lo dispuesto en el Artículo 86, estableciendo que la base de la compensación debe ser la eficiencia y la naturaleza del puesto, eliminando cualquier sesgo de género.

Desde una perspectiva de cumplimiento, las empresas ya no solo deben preocuparse por el pago del salario mínimo, sino por la transparencia salarial. Las autoridades laborales han incrementado las facultades de inspección para verificar que, a niveles jerárquicos similares, no existan disparidades injustificadas que vulneren los tratados internacionales suscritos por México (OIT).

Impacto en la Determinación de Contribuciones

Para el contador público y el fiscalista, el análisis del salario mínimo trasciende la nómina y se instala en la determinación de cargas tributarias y de seguridad social:

  • Impuesto sobre la Renta (ISR): La exención del ISR para quienes perciben el salario mínimo general (conforme al Art. 96 de la LISR) genera un reto en la integración de las tablas de retención para los niveles inmediatos superiores, donde el "efecto sustitución" puede diluir el beneficio neto percibido por el trabajador.
  • Costo de Seguridad Social: El aumento del Salario Base de Cotización (SBC) impacta directamente en las cuotas obrero-patronales. Si la empresa no ajusta proporcionalmente toda su escala salarial para cerrar la brecha, se genera un fenómeno de "achatamiento" de la pirámide organizacional, donde el personal operativo alcanza en ingresos a las mandos medios, desincentivando el crecimiento profesional.

El Techo de Cristal Fiscal

A pesar de que el salario mínimo reduce la pobreza extrema, la brecha salarial del 20% en México se concentra en los deciles de ingresos más altos. Aquí, la carga fiscal juega un papel indirecto: la falta de deducciones personales robustas para servicios de cuidados (guarderías, asistencia doméstica) afecta desproporcionadamente a las mujeres, quienes suelen abandonar la fuerza laboral o aceptar salarios menores a cambio de flexibilidad.

Conclusiones y Recomendaciones para la Empresa

El análisis nos recuerda que la ley laboral y la fiscal caminan de la mano. No basta con cumplir con el incremento decretado por la CONASAMI; es imperativo realizar:

  1. Auditorías de Nómina con Perspectiva de Género: Identificar disparidades en bonos, comisiones y prestaciones supra-legales.
  2. Revisión de la Carga Social: Proyectar el impacto del incremento del SBC en el flujo de efectivo anual.
  3. Implementación de Políticas de Transparencia: Evitar contingencias legales ante posibles denuncias por discriminación salarial.

El salario mínimo es el inicio, pero la equidad salarial es una construcción que requiere una visión integral entre el derecho laboral, la técnica contable y la responsabilidad social corporativa.